EL LATIDO DE UNA GRAN FAMILIA
Crónica de los Concursos Culturales 2025 – Asociación Sagrada Familia
Viernes, 15 de mayo de 2026 | Palacio Nazarí del Cuarto Real de Santo Domingo, Granada
«Hay lugares donde las piedras hablan de historia, pero el pasado viernes, en la Qubba del Cuarto Real de Santo Domingo, lo que resonó con fuerza fue el alma, la creatividad y la cercanía de un grupo humano excepcional.»
Hay tardes que nacen destinadas a guardarse en el rincón de las cosas inolvidables. La del pasado viernes 15 de mayo fue, sin duda, una de ellas.
El Palacio Nazarí de la Qubba del Cuarto Real de Santo Domingo, ese tesoro tan nuestro y tan preñado de siglos, se vistió de gala, no con la frialdad de las grandes recepciones oficiales, sino con la calidez acogedora de un hogar. Allí, la Asociación Sagrada Familia celebró la entrega de premios de sus Concursos Culturales 2025, en un encuentro que desbordó todas las previsiones de asistencia y que supuso un rotundo éxito de público y afecto.
Desde el primer instante se respiraba que no iba a ser un acto protocolario más. La Junta Directiva apostó por un formato novedoso, dinámico y profundamente humano, diseñado con el único propósito de que cada uno de los asistentes, y de manera muy especial los galardonados, se sintieran como en su propia casa.
El marco monumental, cedido generosamente por el Ayuntamiento de Granada y la Agencia Albaicín, envolvía el ambiente con una magia reverencial que invitaba a la confidencia y al aplauso sincero.
Un agradecimiento de corazón que la asociación quiso hacer explícito a la institución y, muy especialmente, a Francis, cuya entrega y ayuda fundamental entre bambalinas hicieron que el engranaje del evento fluyera con absoluta naturalidad.
Preludio de notas y suspiros
Antes de que las palabras tomaran el protagonismo, el silencio respetuoso de la Qubba se rompió de la forma más bella imaginable. El grupo musical Damalei subió al escenario para regalar a los presentes un recital inolvidable. Inés, Mario, Leo y Daniela entrelazaron sus talentos en una interpretación delicada y bellísima, que sirvió como el preludio perfecto para lo que estaba por acontecer. Sus notas flotaron bajo las yeserías nazaríes, acariciando el alma de un auditorio entregado y creando una atmósfera de íntima complicidad.
Fue un momento verdaderamente mágico, el mejor pórtico posible para encender las emociones de la tarde.
Con el eco de la música aún vibrando en los corazones, se abrió paso el reconocimiento a la difícil labor de desentrañar el talento.
El jurado de esta edición, encarnado en la mirada experta de la doctora en Bellas Artes y profesora Georgina Pérez Romero, y en el criterio del filólogo y experto en animación a la lectura Ignacio Pérez Midore, recibió el aplauso unánime de la sala. Su generosidad, su tiempo y su capacidad para valorar no solo la pulcritud técnica, sino el entusiasmo desbordante, la originalidad y la viva imaginación depositada en cada obra, han sido el faro de estos certámenes.
La victoria de la participación
Y es que las cifras de este año sobrecogen y llenan de orgullo: ¡120 trabajos presentados!, detrás no hay solo números; late el pulso creativo de una Asociacion viva, una familia unida por el amor a la cultura. Una marea de creatividad que demuestra la vitalidad de la Sagrada Familia.
El orgullo crecía al recordar que, además, esta cosecha de talento ha cristalizado en doce prestigiosos galardones en los certámenes nacionales de ACRECA. Sin embargo, el verdadero triunfo del viernes no residía únicamente en los diplomas y trofeos, sino en el brillo de los ojos de quienes participaron.
Las palabras de nuestro presidente, que abrieron y cerraron el encuentro, calaron hondo por su sinceridad y su cariño. Hubo un mensaje central, un hilo invisible que unió todo el evento: la participación.
Desde el estrado se lanzó una invitación rotunda a hacer extensivo este espíritu a todos y cada uno de los proyectos futuros.
Se recordó con emoción que la junta directiva puede proponer ideas, abrir caminos y soñar despierta, pero que sin el aliento, la implicación y el calor de los socios, nada de esto tendría sentido.
«Vosotros hacéis que la ASF sea mucho más que una asociación», se escuchó decir en un instante que arrancó aplausos espontáneos.”
Hubo también una mirada llena de esperanza hacia los más jóvenes. Ellos, con su frescura y su energía incombustible, fueron definidos como el auténtico oxígeno de la asociación, el presente activo y el futuro prometedor que garantiza que la llama de la cultura no se apague en Granada.
La velada concluyó entre abrazos apretados, risas compartidas y fotos para el recuerdo en un patio que parecía no querer despedir a sus invitados.
Los premiados se marcharon con sus galardones, pero todos los allí reunidos nos fuimos a casa con el pecho lleno, sabiendo que formamos parte de algo grande, noble y profundamente humano.
La consigna quedó suspendida en el aire palaciego: seguid creando, seguid participando, mantened viva la ilusión.
Porque mientras ese fuego siga encendido, la Asociación Sagrada Familia seguirá teniendo su hogar en el corazón de todos nosotros.
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Crónica de una tarde para el recuerdo.
Asociación Sagrada Familia.
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