Entre la luz dorada del final de agosto y la calidez del abrazo compartido, la Asociación Sagrada Familia escribió este pasado fin de semana del 28 al 30 de agosto una de sus páginas más bellas. Nació en marzo como una ilusión valiente, un reto de la Junta Directiva por trazar caminos distintos, sopesando pros y contras.
Pero las dudas se desvanecieron pronto: sabíamos que nos aguardaba una travesía llena de encanto.
El viaje comenzó de Granada a Mérida acortándose en el tiempo gracias a la conducción impecable, educada y discreta de nuestro chófer Santiago.
En el autobús, la expectación crecía a cada kilómetro; no éramos simplemente un grupo de socios, sino una verdadera familia de amigos reencontrándose con la historia.
El sábado en Mérida, la mañana nos regaló el saber y la simpatía de Juan Luis, un guía excepcional que nos hizo sentir como en casa.
Nos guió por los orígenes de la Augusta Emérita fundada en el 25 a. C. para los veteranos de las legiones V Alaudae y X Gemina, desgranando la grandeza de su teatro y anfiteatro, sus murallas, sus foros, termas y ese majestuoso puente romano sobre el Guadiana.
Entendimos por qué en 1993 la UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad: hay palabras mágicas que afinan la mirada y nos recuerdan la solemnidad de custodiar nuestro pasado.
Tras un almuerzo entrañable y un breve descanso en el hotel, la tarde nos ofreció momentos inolvidables.
Gracias al magisterio generoso de nuestros queridos socios y arqueólogos, Julio y Maribel, descubrimos la Basílica de Santa Eulalia y su cripta, primer templo cristiano erigido en Hispania tras la Paz de Constantino y faro de peregrinaciones medievales.
Poco después, en el Museo Nacional de Arte Romano de Rafael Moneo, nos dejamos envolver por las explicaciones de Paco Revelles, Maribel y Julio.
Qué inmenso privilegio aprender de la mano de tan magníficos profesores.
Al caer la noche, arreglados y con la ilusión intacta de un niño, previamente compartimos tapas y cervezas antes del gran momento en el Teatro Clásico:
LAS 9 MUSAS
El musical llenó el aire de luz, pop y energía rebelde para recordarnos, a través de la ironía y la razón, que solo el arte puede salvarnos y devolver el equilibrio al mundo.
Fue una velada pura de magia. Sencillamente espectacular.
El domingo nos aguardaba Itálica, fundada en el 206 a. C. Allí, un pletórico Paco nos llevó de la mano por el Traianeum, sus señoriales domus y un soberbio Anfiteatro.
Entre nombres que ya laten en nuestra memoria —el larario, peristilo, triclinium, frigidarium— y el encanto de mitos como el de Baco y Ariadna, comprendimos la grandeza del mundo clásico.
Tras una deliciosa comida en Sevilla, emprendimos el regreso a Granada con el cuerpo cansado, pero el alma desbordante de gratitud.
Gracias de corazón a Paco, Maribel y Julio por compartir su sabiduría con tanto altruismo.
Gracias a:
Y sobre todo, gracias a cada uno de vosotros, socios y amigos, por hacer realidad este sueño.
La vida se compone de recuerdos, y este viaje vivirá siempre en nuestros corazones.
Seguimos caminando, porque nos quedan aún muchas historias por contar.
Un abrazo entrañable,